En nombre de la “libertad de expresión” se dice cualquier cosa

Para algunos la honra y el buen nombre pueden ser mancillados a pretexto de la libertad de comunicar lo que alguien a su antojadizo gusto le parece. Ciertos medios a excusa de “respirar aires de libertad” han asumido el rol de operadores de justicia, dictando sentencia en sus titulares. ¡Esto es inaceptable en un país que se haga llamar democrático!

Ecuador merece un debate serio que busque regular la gestión de la comunicación social, que no es sinónimo de sometimiento ni ataque a los periodistas, como muchas veces de manera tendenciosa han pretendido posicionar ciertas voces politiqueras, mismas que creen la Ley de Comunicación (LOC) es un “invento correísta”, olvidando que es un mandato constitucional, que además tuvo el respaldo ciudadano en las urnas en la consulta popular de 2011.

Paradójicamente, los mismos que se ufanan de haber “triunfado gracias al voto de pueblo” en la reciente consulta de febrero de 2018, se contradicen con tal cinismo que proponen derogar la Ley de Comunicación, que también nace del mandato popular, es decir, solo respetan la voluntad del soberano en lo que les conviene a ellos y a los grupos de poder a los que representan.

Algunas propuestas que se debaten de la LOC, son preocupantes por su evidente regresión de derechos, permitiendo que a cuenta de la “libertad de expresión” se pueda decir cualquier cosa:

1.- Eliminar la figura del linchamiento mediático, es normalizar que se juzgue y ofenda indiscriminadamente a una persona, sin que exista una reparación a sus derechos.

Asesinan a un hombre en los suburbios de Guayaquil, y los titulares nos dicen que “Murió por droga”, las autoridades no lo han confirmado, pero ya lo sentenciaron por provenir de un hogar humilde. Esto solo abona a la criminalización de la pobreza y a dejar en indefensión a la gente más sencilla de la Patria.

Hay otros que proponen mostrar el rostro de las personas detenidas por presuntos actos delictivos. Suena retóricamente vendible y electoreramente rentable, sin embargo, esto no resuelve los problemas de delincuencia, sino que violenta el principio de inocencia y fomenta el punitivismo penal, cosa que poco le importa a algunos a víspera de elecciones.

2.- Eliminar la opinión como parte de los contenidos comunicacionales regulados por la Ley de Comunicación es allanar descaradamente el camino a quienes a pretexto de que la opinión responde a un criterio personal, la han usado para alterar la verdad, desinformar, confundir, insultar e injuriar; mientras la ciudadanía confía en que el medio de comunicación informará de manera objetiva y sin sesgos.

Hay ocasiones en las que se usa el paraguas de “espacio contratado” para expresar vejámenes e insultos a las mujeres que hacemos política, y que irónicamente tienen representación femenina en la Asamblea Nacional. Esto no es “parte del debate político” como afirmó una de las autoridades de seguridad del país, son actos que debemos rechazar de donde sea que provengan. No podemos permitir que por pequeñeces humanas y rivalidades absurdas se pretenda dar permisividad a la violencia.

 

3.- Eliminar el procedimiento para ejercer el derecho a la rectificación, deja a discrecionalidad del medio de comunicación si dará o no apertura a que una persona que fue agredida o señalada pueda ejercer su derecho a defenderse. Algunos dicen que toda la vida han dado paso a réplicas, que no es nuevo, por favor no se engañen y no pretendan insultar nuestra inteligencia.

Es impresentable el doble discurso que manejan algunos. De acuerdo a datos de la SUPERCOM, asambleístas y políticos de diversas bancadas han hecho uso del derecho a la rectificación y réplica en muchas ocasiones:

  • La presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas y Daniel Mendoza, contra Diario el Comercio.
  • Jorge Yunda y Fabricio Villamar, contra Radio Visión.
  • Patricio Donoso, contra Ecuavisa.
  • Mariano Zambrano, contra diario El Telégrafo.
  • Byron Suquilanda, Enrique Herrería y César Montúfar, contra diario Expreso.

Los ecuatorianos necesitamos leyes que nos garanticen la protección y el ejercicio pleno de nuestros derechos, no un documento declarativo al que se quiere disfrazar de ley. No queremos solo “buenas intenciones”, sino que existan verdaderas y reales regulaciones; las sanciones no necesariamente deben ser pecuniarias, pero lo mínimo que merecemos por respeto y decencia si afectan nuestra honra, es que se disculpen de manera pública, porque cuando se difama a una persona, se atenta contra toda una familia que tiene que ser expectante del escarnio público provocado por unos cuantos sinvergüenzas que se cobijan cobardemente bajo “libertad de expresión”.

¡Todos a estar atentos! No permitamos que la coyuntura y las pretensiones electoreras se apoderen del debate de la LOC y se intente obviar los beneficios legítimamente obtenidos gracias a esta Ley. Ahora los medios tendrán el deber de autorregularse, ¿Cuál será el medio que se sancione así mismo por vulnerar derechos? El país está expectante de ver cómo lo harán.

La comunicación no es ni debe ser vista como un negocio, ni como el medio para denostar y perseguir a adversarios políticos o saciar vanidades. Queremos una ley que nos proteja a todos, que no legalice la violencia, ni normalice las ofensas.

¿Y a ustedes qué les gustaría que se mantenga o elimine de este Proyecto? Los leo…

15 comentarios en “En nombre de la “libertad de expresión” se dice cualquier cosa

  • Bien lo dice Rafael, cual es el contra poder de la prensa, se creen por encima del bien y del mal, dictan sentencia en sus titulares, no son todos pero al periodismo le falta ética, profesionalismo, moral.

  • Muy buenos argumentos debe haber un ente que controlen los excesos, si no veamos ejemplos de libertinaje que pase el desgraciado en programas como Laura dónde denigra a la gente humilde y hace de la ignorancia de esa gente su show mediático de deshonra de los protagonistas y basura Tv

  • Bueno mucha gente que conosco ya no ve television ni lee diarios son pura mentira no tienen etica , distorcionan la noticia , mienten y lo peor son actores politicos cuando ellos tienen que ser imparciales. NO se les puede creer , NO sirven los medios dan pena y asco escucharlos y todo esto se debe al odio que le tienen a Rafael Correa , x que les dijo lo que heran medios corruptos.

  • Lastimosamente la politica es un negocio rentable y quienes más ganan son los que tienen el poder del dinero y quien tiene ese poder son los que tienen el negocio de la comunicación para faltar o esconder sus fechorias el pueblo siempre será el que pague los platos rotos…. pobre mi pais

  • La única manera de parar estas aberraciones mediáticas q son la destrucción de un país!!
    * Reparación Pecuniaria
    *Cárcel
    *Fin como periodistas, no poder ejercer NUNCA, como tales.

  • Creo que es importante la figura de la Supercom para hacer cumplir la Ley. Creo que es el “momento” de los medios de comunicación, indiscutiblemente el estado actual de las cosas es muy desesperanzador.

  • Si le van a dar consulta al Sr Trujillo. Que también nos den a los ciudadanos comunes y corrientes y nos pregunten si estamos de acuerdo con las reformas q quieren hacer a la ley de comunicación. Da pena ver la clase de prensa q tenemos. Las entrevistas de la Sra Inostroza son de un desastre. Es una inquisidora, juez y parte. Ella juzga o absuelve según su criterio y siempre está regando su veneno en contra del anterior gobierno. Eso es periodismo libre e independiente ???

  • Excelente disertacion sobre la ley de comunicación. Que entiendan la derecha y la actual prensa corrupta, con no son los que dicten las normas que regirán la información. A luchar en contra de esta mafia.

  • “Los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados” J. F. Kennedy

    Despues vino la teoria de la colisión de trenes y reinó la arbitrariedad.

    Se puso, entonces, en una balanza la dignidad de uno y resultó más liviana que la suma del todo.

    Por favor sea coherente. Lo menos que transmite en “artículo” es dignidad.

  • Por una fugaz década tuvimos la certeza de los juegos de poder detrás de los “linchamientos mediáticos” y maniobras políticas y negociados orquestados desde ciertos circulos de la alta burguesía. Esperemos no prospere el intento de derogar la Ley de Medios que constituye la única herramienta de defensa de la dignidad de las personas.

  • Todos los medios llamados a mantener informados a los ciudadanos, son corruptos, se confabulan con el poder económico y político, se la tienen jurada a Correa, el objetivo es verlo preso, ese es su trofeo y mostrarle al pueblo, lo logramos, no hay día que no lo nombre, lo juzgan por haber regulado los medios de comunicación, ahora los ciudadanos de a pie quedaremos en la indefensión, ejemplo, un ciudadano es ofendido por un medio, el ciudadano tiene que presentar en la defensoria del pueblo su requerimiento de corrección, si la defensoria considera que si califica da paso, si no esto irá a la fiscalía a ver si califica o no, todo un proceso engorroso que a cualquier ciudadano lo decepcionaría, tanto trámite y tanto tiempo que tiene transcurrir para que se haga justicia, me asco todo esto, me da vergüenza, me da impotencia de ver cómo se reparten la patria.

  • Excelente artículo, señora Aguiñaga. Los ecuatorianos sabemos que los “medios” son el “medio” que utilizan las élites para consumar sus intereses grupales y que sus “actos torcidos” quede en la impunidad, a través de la omisión, la desinformación, la manipulación… Una sociedad civilizada requiere de regulación y control en todos los ámbitos, incluidos los medios.

  • Hacer una ley de comunicación pidiendo la veña de los dueños de esos medios me parece que es cometer un suicidio en contra del ´pueblo, las leyes se las hacen con fines de normalizar el vivir de los ciudadanos no para dar satisfacciones de nadie

  • Mi admiración Asambleista. En efecto, a los poderosos desinformadores solamente les interesa mantrener toda su capacidad para seguir desinformando, vale decir, mintiendo o diciendo merdades a medio decir que son ma´s dañinas que la misma mentira.

  • Los medios “confuden” libertad de opinión con el libre albedrío a decir cualquier cosa, dañando el honor, la honra y el buen nombre de las personas. Se consideran un poder sin poder sobre el bien y el mal. Acostumbrados a sentenciar en sus titulares, es importante una ley que regule sus acciones, si no pueden ser imparciales, sean objetivos.

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