La hoguera bárbara contra la exjueza Collantes

La avalancha de descalificaciones que vivió desde el 17 de noviembre la exjueza Collantes es preocupante por haberse tratado del linchamiento a una persona por motivo de atacar a los rivales políticos.

La exjueza Collantes asistió a la inscripción de candidaturas de Alianza País en el CNE Guayas y se tomó fotos con varios actores políticos o candidatos; ese mismo día, acudió a un restaurante, en el que se comportó de una manera reprochable. La Policía Nacional la detuvo por el altercado que causó y durante su detención afirmó cosas que no se descarta investigar. Pero en mi opinión, ningún policía nunca se vio “amenazado” por la exjueza Collantes. Realmente ella no era peligrosa. Según su abogado, era una persona medicada por “problemas psicológicos” que estaba teniendo ese 17 de noviembre la peor borrachera de su vida, en el peor momento posible. Por eso creo que la persecución penal en su contra sería excesiva, pues la exjueza ya ha pasado por suficiente y no existen indicios de cometimiento de delito alguno.

Lo que me lleva a afirmar que la exjueza Collantes “ya ha pasado por suficiente” es lo que realmente debe preocupar de toda esta historia. La situación de la exjueza Collantes creció de manera incontrolable en los ataques y las burlas de las redes sociales. En mi opinión, en otras circunstancias, el asunto se habría apagado mucho antes, causando un mucho menor daño. Pero fue el hecho de poder vincular a la exjueza Collantes con miembros de Alianza País y estar en tiempos previos a una campaña presidencial (el peor momento posible para hacer lo que hizo –y no hay ningún momento bueno) lo que detonó su escarnio público.

El hecho de poder asociar a la exjueza Collantes con AP en tiempos de pre-campaña prendió la hoguera y motivó que el tema se politice y se pervierta. La consigna entonces fue atacar a una persona, ensañarse con quien no puede defenderse, hacer leña del árbol caído. El propósito de fondo era pretender el daño a un movimiento político, aún cuando para ello haya que destruirle la vida a una persona: el fin justificó a los medios.

Quienes la lincharon a lo largo de días, nunca se pusieron en los zapatos de la exjueza. Una persona con “problemas psicológicos”, a la que convendría ofrecerle ayuda antes que destruirle la vida, tenderle una mano antes que golpearla con el puño, en repetidas ocasiones, que es a lo que equivale el linchamiento al que fue sometida esta persona en las redes sociales. Pero así es nuestra oposición, ese es el cambio que ofrecen: sembrar el odio que le atribuyen a otro. Odiadores e hipócritas.

Que a esto se pretenda reducir el debate es, simplemente, demasiado ruin.

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