Análisis político mirándose el ombligo

En días pasados, encontré este artículo de Ramiro Ávila Santamaría. No tengo nada contra esta persona, pero voy a criticar lo que este artículo representa.

Lo esencial de un candidato son sus propuestas. Cuando Ávila critica las propuestas del candidato Lenín Moreno es en comparación a los demás candidatos a la Presidencia y a todos los juzga de igual forma: son “pura retórica”. Sin embargo, Ávila se anima a singularizar un aspecto de las propuestas del candidato Lenín Moreno, la reforestación, para de inmediato desecharla con el siguiente razonamiento: “O sea: cortemos los árboles del Yasuní y esto se resuelve poniendo otros”.

Esto no es, de ninguna manera, lo que dice la propuesta de Lenín Moreno en su Plan de Gobierno, que se lo puede obtener en el portal web del CNE. En su página 58 puede leerse, sobre este tópico: “Alcanzaremos la meta de una tasa de deforestación neta cero al 2020. Aumentaremos la superficie de restauración forestal. Combatiremos la deforestación ilegal”. No dice que se lo haga en un área protegida.

Tras esta reducción al absurdo todo aquel que, como osa hacerlo Lenín Moreno, no piensa que la naturaleza es un ser intangible se convierte en un “malo”. El párrafo siguiente es ya una acusación al “malo”, por no haberse referido a los temas de interés de Ávila. Y en el que le sigue, ya Ávila se pone directamente a pensar por Lenín Moreno (“imagino su contestación en base a lo que ya ha dicho”) y empieza a enumerar enormes obras como meros supuestos.

Es en este contexto que Ávila descalifica la obra en educación del Gobierno Nacional porque “un misionero” había afirmado “que las escuelas y ciudades del milenio no sirven para nada porque no reflejan ni respetan la cultura indígena”, lo cual es una visión extremadamente sesgada para descalificar una obra muy compleja y territorialmente diversa. Por ejemplo, Ávila podría estar interesado en discutir los enormes avances en política educativa que se refieren en este artículo: ‘Evolución de la inversión educativa durante la “década ganada” en el Ecuador (2006-2015)’. Es mejor que hablar de oídas.

¿Qué representa este artículo de Ramiro Ávila? Una crítica que se la hace mirándose al ombligo, que piensa al mundo en blanco y negro, como un enfrentamiento de “buenos” versus “malos”. Una crítica que empobrece el debate.

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