“El símbolo del despojo”: botellita de Jerez

Este 30 de noviembre, el Alcalde de Guayaquil publicó en su cuenta de la red social Twitter la siguiente infamia:

El Alcalde Jaime Nebot pertenece a una escuela política acostumbrada a hacer daño con mentiras. Esta afirmación suya del 30 de noviembre es ya demasiado cinismo.

Para demostrarlo, dividiré en dos partes mi explicación. Primero, el Gobierno Nacional del Presidente Rafael Correa ha tenido resultados extraordinarios, por lo que la afirmación hecha por el Alcalde es falsa. Segundo, sobre el Gobierno seccional de Guayaquil, a cargo del Alcalde Jaime Nebot: la gestión de este nivel de gobierno cantonal sí que resulta una muestra de despojo, ineficacia y mala administración de la economía de una gran ciudad.

1. El Gobierno nacional del Presidente Rafael Correa:

El Gobierno del Presidente Rafael Correa ha cambiado el país durante sus diez años en el poder. Ha creado el marco jurídico para este cambio: la Constitución de Montecristi y la legislación y las políticas públicas que han desarrollado su contenido. Ha cambiado la institucionalidad del país, la que antes del arribo de la Revolución Ciudadana se encontraba en soletas.

El Gobierno del Presidente Rafael Correa ha invertido en infraestructura, salud, educación. Este estudio demuestra la revolución en educación durante el gobierno de Rafael Correa: “Evolución de la inversión educativa”. Este es un estudio hecho por un joven profesional, uno de nuestros becarios que retornó de sus estudios de maestría en una universidad de Australia. Parte de una nueva generación que continuará el cambio de la Patria.

Finalmente, el mundo ha reconocido los enormes avances en disminución de la desigualdad y en reducción de la pobreza experimentados a partir del Gobierno de la Revolución Ciudadana (2007). Nuestro país es líder en la disminución de la desigualdad en América latina según ha reconocido la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y es también uno de los que más ha reducido la pobreza, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En conclusión, lo hecho por la Revolución Ciudadana no es ningún “despojo”, como lo afirma el confundido Alcalde de mi ciudad. A continuación, se verá cómo la administración municipal de Jaime Nebot sí es una muestra de despojo, ineficacia y mala administración económica.

2. El Gobierno seccional de Jaime Nebot:

-Despojo

En Guayaquil, el despojo puede ser material y concreto, como el practicado de manera cotidiana contra los comerciantes autónomos por parte de la Policía Metropolitana, órgano de control acostumbrado la violencia y la extorsión. Pero el despojo del Municipio de Guayaquil a un sector de los habitantes de la ciudad es estructural y consiste en la privación indiscriminada a un conjunto de personas del acceso a los derechos. De esto último resulta un ejemplo esta sentencia del Alcalde Jaime Nebot en una sesión del Concejo Municipal de Guayaquil:

“Yo he tomado la decisión de que aquí no vamos a legalizar un terreno ni vamos a poner una volqueta de cascajo ni un metro cuadrado de asfalto ni un metro de tubería de alcantarillado de agua potable más allá de lo expresado en el límite oeste, el límite de Flor de Bastión y el límite de la Sergio Toral” (Acta de la sesión del 7 de octubre del 2010, p. 12)

Estas declaraciones de la máxima autoridad de Guayaquil son un ejemplo de un auténtico despojo. Un despojo que priva de manera generalizada del acceso a las obras y servicios del Municipio a un grupo amplio de personas, por el hecho de vivir en un sector periférico y en situación de extrema pobreza.

Este despojo estructural constituye un castigo a los más pobres, por el sólo hecho de serlo. Es una condena civil a una vida miserable.

– La ineficacia

La ineficacia del Municipio de Guayaquil se pone de manifiesto en los retrasos en la Metrovía, un sistema de transportación pública que se lo vendió como la solución a los problemas de Guayaquil, pero que resultó “puro humo”. Este fue un ofrecimiento de Jaime Nebot, apenas asumida la Alcaldía de Guayaquil. Esta es una de sus tantas promesas incumplidas. De ella he escrito antes en este mismo blog.

Porque si de promesas que el Municipio no ha podido cumplir se trata, sólo es cuestión de hacer memoria. Cuando el Alcalde Jaime Nebot inició su gestión, él prometió que rescataría el estero Salado. Más de quince años después, el estero continúa putrefacto. O su ofrecimiento (registrado en su blog) de que “para fines de este año [2011] o comienzos del próximo, todo Guayaquil tendrá el cien por ciento de agua potable y a fines del 2013 o inicios del 2014, igualmente todos tendrán alcantarillado sanitario”. Justo ayer por la mañana, en una entrevista en Contacto Directo (Ecuavisa), Nebot admitió el incumplimiento de este ofrecimiento: “nos falta 1% para tener agua potable al 100 % por tubería y 7 ú 8 % para acabar el alcantarillado sanitario”.

Así, pasó aquel 2014, ya vamos para el 2017 y las obras siguen por hacerse, contrario a lo ofrecido por el Alcalde. Pero además, en esto hay que discutir el concepto de “todos” que él utiliza, pues no todos tienen acceso a estos servicios. Como lo ha demostrado la prensa internacional (el diario inglés The Guardian –pues el periodismo de Guayaquil rara vez critica a la Alcaldía, sumamente respetuoso como es del poder político seccional), los servicios que presta la empresa privada Interagua, a cargo de la prestación de estos servicios, por contrato firmado con la Alcaldía de Nebot el año 2001, no benefician a todos: “Los que no tienen títulos legales no tienen derecho a recibir los servicios”.

Su ineficacia para satisfacer las necesidad de la población que vive en los suburbios es una evidencia más del despojo que el Municipio impone sobre los habitantes pobres de Guayaquil. 

– La mala administración económica

El economista guayaquileño Walter Spurrier ha estudiado los datos económicos de nuestra ciudad. Su conclusión, publicada en diario El universo: “Guayaquil creció menos que el resto del país. Eso ya se notaba: nuestra ciudad ya no es imán de la migración interna ni externa”.

Spurrier analizó los datos económicos y determinó que Guayaquil:

“Pierde fuertemente en actividades profesionales e inmobiliarias, la mitad de lo que tenía antes. Todo el resto del país gana participación a expensas de Guayaquil. ¿Estamos perdiendo servicios profesionales? Debe ser causa de preocupación puesto que el futuro está en el conocimiento” (El Universo, 22 de febrero de 2015).

El Alcalde de Guayaquil se vanagloria de que el Municipio es el mayor empleador de la ciudad. Debería resultarnos un pésimo síntoma el que una institución del Estado (un GAD) sea el mayor empleador de una ciudad de más de dos millones de habitantes (más aún, si ese mismo Alcalde se jacta de manejar un Municipio reducido).

Porque este modelo económico declaradamente “estatista” no ha funcionado. Hoy en día, según Spurrier, la capital política es también la “capital económica indiscutible”. La economía de nuestra ciudad se ha estancado y le ha cedido su primacía a Quito. Es necesario buscar una alternativa, porque tenemos que entenderlo de una buena vez: la mala administración económica de Guayaquil es un despojo de nuestras posibilidades futuras como ciudad.

Creo que el señor Nebot no tiene nada de qué enorgullecerse por su modelo de administración fallido. Porque este sí, a diferencia del modelo de la Revolución Ciudadana, es un “símbolo del despojo”.

(Foto: David Hosking/Alamy Stock Photo, para el diario inglés The Guardian).

1 comentario en ““El símbolo del despojo”: botellita de Jerez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *