¡Qué vivan todas! Las que están y las que se fueron

Las que se fueron hicieron posible que cada 8 de marzo se conmemore el día de la mujer, y las que estamos tenemos el deber histórico de continuar luchando por nuestros derechos, de seguir conquistando espacios que rezagos arcaicos de machismo aún no permiten que alcancemos.

Hoy, que el calendario intenta saldar una deuda ancestral con nosotras al dedicarnos un día, resulta necesario resaltar que las mujeres hemos demostrado a lo largo de la historia que somos capaces de liderar procesos en diferentes ámbitos, solo ha bastado rebeldía y sed de equidad, un ejemplo de ello es Matilde Hidalgo de Prócel, una lojana que se atrevió a desafiar la sociedad de la época al reclamar su derecho al sufragio, convirtiéndose en la primera ecuatoriana en ejercer el voto.

Matilde, un ícono de perseverancia; y como ella, muchas que nos enorgullecen por romper los cánones fijados por el patriarcado. Con el pasar del tiempo las mujeres hemos ido ocupando cargos relevantes en la historia, pero sobre todo, adquirimos el derecho a tener derechos. Por eso, en pleno siglo XXI resulta inverosímil ver como aún nos descalifican por como lucimos, la marca que usamos, el color del cabello, entre otros aspectos irrelevantes.

Y es que las que estamos en política nos encontramos más expuestas al “ojo” de la opinión pública, pero no por eso debemos admitir como “normal” epítetos peyorativos que nacen de la estrechez mental de ciertos actores políticos y periodistas misóginos que buscan desmerecer nuestro trabajo por el simple hecho de ser mujeres.

Tampoco debemos consentir que la paridad de género quede relegada a un discurso de letra muerta de politiqueros inescrupulosos que únicamente buscan captar la atención del electorado, sin que pretendan darnos los espacios que nos corresponden. ¡El doble discurso también nos invisibiliza!

Hoy, que el mundo se da un espacio para fijar sus ojos en nosotras, seamos la voz de todas las que no tienen voz, las que son ultrajadas, las que son violentadas, las que son víctimas de tradiciones aberrantes, las que son obligadas a venderse cual mercancía, las que están por rendirse, y las que tristemente no llegaron a este día.

Este escrito es un homenaje a todas: a las que están y las que se fueron. Porque más que una celebración, es una lucha que no acaba y que no cede. Mi abrazo a todas las mujeres en su día, nuestro día. Que el legado de Matilde, Manuelita Sanz, Dolores Cacuango, Rosa Amaguaña, sirva de inspiración a éstas y futuras generaciones para hacer sentir en cualquier rincón del mundo nuestra presencia, porque somos más que una fecha, somos el alma rebelde de la sociedad; no nacimos para cumplir lo que está escrito, vinimos al mundo a cambiar lo establecido.

 

2 comentarios en “¡Qué vivan todas! Las que están y las que se fueron

  • Estimada Asambleista Marcela Aguiñaga:

    Felicidades por su excelente artículo, al leer el título de su publicación se me hace un nudo en la garganta.¡Qué vivan!, ¡Qué Vivan todas!, este es un clamor desde todos los espacios donde se encuentra una mujer que tuvo que hacerse fuerte para romper la indiferencia dentro de esta sociedad, parte de esta lucha diaria es la de educar a las nuevas generaciones de hombres para que compartan responsabilidades en el hogar, en la familia, en el colegio, en el trabajo, etc, con amor, alegría y creatividad, en la actualidad por ejemplo es más frecuente ver a un hombre dedicarse a las tareas del hogar, o a la crianza de los hijos(as), y muchos de ellos defienden insistentemente ese derecho.

    ¡Qué Vivan!, ¡Qué Vivan todas! aquellas mujeres que desempeñan una excelente labor en los diferentes espacios de la política, del deporte, del trabajo, de la salud, desde sus hogares, en fin desde todos los espacios nos enorgullecemos de nosotras mismas porque cada día dejamos una huella imborrable de honestidad, valentía, convicción, coherencia, lealtad, firmeza, optimismo, este es el legado de la mujer ecuatoriana para el Ecuador y para el mundo.

    Me siento orgullosa como mujer de su representación Estimada Asambleista Marcela Aguiñaga, de todas y cada una de sus compañeras de la Bancada de Principios, ya que su representación en la Asamblea Nacional es digna e impecable. Felicidades a todas las Mujeres de Mi Patria. ¡Saludos Cordiales!.

    Atentamente,
    Mary Cruz.

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